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Saludo de la CNA- DA al tercer encuentro de actualidad carcelaria: EL MOVIMIENTO NACIONAL CARCELARIO Y LOS PRESOS POLITICOS: LECTURA CRITICA PARA LA ACCION Y LA PRACTICA EN LA COYUNTURA ACTUAL.

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Queremos saludar este evento, necesario dentro de los procesos de resistencia
general del pueblo colombiano, y en particular, dentro de la lucha anti carcelaria
como un elemento mas de lucha contra toda forma de dominación y de explotación.
Es de suma importancia que se mantenga y desarrolle un escenario como este, ademas
como expresión de solidaridad y como apoyo al Movimiento Social Carcelario.

Ahora, también queremos aprovechar la oportunidad para hacer una pequeña
contribución, desde una lectura reflexiva sobre el estado actual del Movimiento
Carcelario, el rol de los presos políticos y los posibles derroteros del momento.

Pensamos que se ha vuelto tradicional, en aras de la denuncia permanente, la
elaboración de textos que recaen enfáticamente en las lamentaciones, en la
descripción diagnostica y estadística, o en su defecto, en aras del reconocimiento a
los procesos de lucha, en la sobre estimación de las acciones o de los alcances de
las mismas. Por ello se hace indispensable intentar un análisis critico en pro de la
acción en cada coyuntura.

Demos por hecho pues, que otros compañeros con sus contribuciones ya despejan el
panorama sobre el estado de violación a los derechos humanos, falencias del sistema
penitenciario y carcelario, aberraciones de la política criminal, aportes al debate
sobre reforma al código, propuestas para los foros sobre rebajas de penas, y sobre
las tareas puntuales de esta temporada.

Nosotros queremos ir directamente al análisis de algunas características en las
concepciones y practicas del trabajo político que desarrollamos.

A lo largo de la década del 2000 la situación general de la movilización y lucha
carcelaria estuvo signada por el reflujo tras la construcción de las cárceles de
máxima seguridad y sus regímenes de alta; el proceso de desmovilización paramilitar,
la ley de Justicia y Paz y el decreto de desmovilización individual de guerrilleros
presos bajaron las expectativas de lucha o llevaron a los cobijados por estas
políticas a jugar un rol disuasivo en las jornadas de desobediencia; la represión
sistemática a los Colectivos de Presos Políticos y a sus espacios de convivencia
conquistados en la década anterior, fueron causas determinantes en la larga crisis
del Movimiento Carcelario.

Crisis de la que empezó a salirse lentamente con la iniciativa y la sumatoria de
acciones, en un principio aisladas, que se fueron acumulando en medio de grandes
dificultades; propuestas que circularon entre el 2006 y 2008 que se fueron
condensando y generaron un ambiente propicio para construir trabajo mancomunado y
que a partir de 2009 fue cogiendo forma con base en la coordinación de los presos
políticos de Picota, Buen Pastor Bogotá, Dorada y Combita, principalmente, así como
con base en la aguerrida resistencia de las y los internos de Valledupar que
pelearon la clausura del patio 9 de mujeres y el cierre total del penal, que
insistentemente se ha catalogado como “campo de concentración”. A partir de
entonces, se ha venido consolidando una comunicación, coordinación e impulso de la
lucha nacional que en las jornadas mas recientes ha contado con participación de
entre 30 y mas de 40 establecimientos carcelarios y penitenciarios. Al punto que en
agosto de 2012 se hace el lanzamiento publico del MNC en el marco de una jornada
nacional de desobediencia civil sostenida a lo largo de un mes, en medio de una
cobertura mediática en radio, prensa y televisión a la crisis carcelaria, y del
debate de control político en el Congreso de la República, que obligo al gobierno a
la declaratoria de la “emergencia carcelaria”. Siendo los epicentros mas dinámicos
Valledupar, Combita, Giron, Jamundi, Buen Pastor Bogotá, Cucuta, Picaleña entre
otros.

Hasta aquí, en este apretado resumen de los principales sucesos históricos, queda
claro que nos encontramos en un momento de nuevo flujo y resurgimiento del
Movimiento Nacional Carcelario, como resultado de un proceso lento, dispendioso, de
acumulación de fuerzas y de experiencias; y también vale aclarar que no tuvo un
epicentro único sino múltiple y diseminado en la geografía nacional. En el que si
bien los Presos Políticos han jugado un rol de primer orden, no han sido los únicos
sujetos en la construcción del Movimiento Social dentro del sistema carcelario.

Los paramilitares, una vez perdida toda esperanza en el cumplimiento de los acuerdos
y promesas de la desmovilización, con sus estructuras desmontadas y sus jefes
extraditados, quedaron pagando largas condenas sin que al cabo de los ocho años
salieran libres, por lo que dejaron de ser un palo en la rueda de las
movilizaciones, sub sumidos en practicas y concepciones de la delincuencia común, de
la que provenían en su mayoría, pues allí fueron reclutados para la lucha contra
insurgente; los presos sociales, jamas en toda la década, fueron objeto de
beneficios judiciales ni eran cubiertos por los acuerdos políticos de los paras, ni
se veían recogidos en las esperanzas de canje o intercambio humanitario de los
guerrilleros. Esto los llevo a promover acciones de desobediencia, sumarse a las
convocatorias de acción y movilización agenciadas por los presos políticos, y en
ocasiones a fundar sus propios modelos de organización, movilización y lucha, como
por ejemplo, el Movimiento Viven que logro actuar por tres años (2008-2011) con
epicentro en Combita.

Por su parte los Presos Políticos habían superado varios escoyos: las consecuencias
y cierto nivel de descrédito de la década del 90 en que se tuvo mucho poder,
armamento, dinero y control de patios o de cárceles enteras como la Picota,
incurriendo en desmanes y abusos con los civiles. La retoma de espacios y la
conquista de nuevos en las cárceles de alta a las que se llego mezclados con
paramilitares a comienzos de los años 2000. La represión a los Colectivos y el
desmonte generalizado de sus espacios de convivencia en la era Uribe y la
administración del INPEC en manos de Moya Suta. La desmovilización colectiva de
guerrilleros acogidos a la ley de J y P, e individual de guerrilleros presos. La
consiguiente cacería de brujas que impedía cohesionar los disminuidos y diezmados
colectivos, la desmoralización creciente ante los golpes del Plan Patriota a la
insurgencia, y la necesidad de reorganización interna, de unificación de mando, de
comunicación externa, de motivación para los nuevos tiempos de lucha. De modo que no
es de poca monta lo superado y logrado por est@s.

Sin embargo, se llega a la coyuntura actual, cargando vicios que a la postre
comienzan a frenar y a desfigurar los alcances de lo hecho y construido.

Uno de estos vicios es el “vanguardismo” que no pocas veces nos ha llevado a
“pisarnos las mangueras” cuando son otros y no nosotros quienes agencian, convocan o
lideran las jornadas y las propuestas de acción, así sean viables, compatibles o
complementarias con las nuestras. Y pasamos a frenar, obstruir o desacreditar lo que
otros hacen en lugar de construir cooperativa y mancomunadamente. Una cosa es el
“vanguardismo” que supone que por decreto nos pertenece ese lugar en la lucha, y
otra muy diferente, es que el trabajo y la dinámica nos ponga por momentos a la
vanguardia.

Otro vicio ha sido el “adanismo y el personalismo” que nos ha llevado a perder el
enfoque del proceso histórico, creyendo que la lucha solo inicia con Nosotros o con
algunos de nosotros, desperdiciando las experiencias acumuladas y repitiendo errores
ya vividos. Pero ademas, entrando en procesos de disputas internas por el control o
la “dirección” de los procesos, los organismos y los espacios, en delirantes
desgastes y pugnas por el “mando”.

Tampoco ha faltado el “sectarismo” que nos impide coordinar entre presos políticos
provenientes de diferentes espacios de lucha social, o de diferentes estructuras
guerrilleras o de diferentes organizaciones insurgentes. Peor aun si se trata de
construir con presos de otras tendencias ideológicas (con experiencia política de
otras corrientes) o con presos sociales con liderazgo que no necesariamente se suman
ciega y subordinada mente a los planteamientos nuestros.

El “coyunturalismo” también ha hecho especial meya en estos tiempos, en que no
logramos trascender las jornadas de lucha hacia procesos de construcción, discusión
y organización permanentes, quedándonos en cada caso en convocatorias muy forzadas,
siempre reiniciadas desde casi cero y sin mayor acumulación. Los intermedios, de
jornada a jornada, son de inactividad pasmosa, de quietud, desorganización, cuando
deberían ser de debate, estudio, proposición, organización y preparación para las
siguientes faenas.

Respecto al Movimiento Nacional Carcelario, existen varios errores de concepción y
en las practicas:

Tanto entre presos políticos como entre sectores de presos sociales, han circulado
propuestas que en síntesis se resumen en convertir el Movimiento en un Partido
Político, como si esta forma de organización política fuera superior a la de
movimiento social. En la realidad actual de América Latina y los análisis teóricos
que de ella se han derivado, los Movimientos Sociales han sido los sujetos políticos
de las transformaciones fundamentales en el continente, del giro a la izquierda, el
deslindamiento con la política hemisférica norteamericana, del posicionamiento y
permanencia de gobiernos de centro-izquierda, y de la contención al neoliberalismo.
Los partidos tradicionales de la izquierda quedaron rebasados por los movimientos y
se vieron en la necesidad de plegarse a ellos en sus luchas, si bien capitalizaron
electoralmente su fuerza, se han visto fiscalizados, cuestionados o confrontados por
los movimientos cuando los gobiernos elegidos no han respondido a los mandatos del
pueblo. En Colombia los movimientos sociales han confluido por momentos con éxito,
pero al dar el paso a partidos (como el Polo Democrático y el Movimiento Social
Alternativo que crearon el Polo Democrático Alternativo) se produce un deterioro
interno que desvía hacia lo exclusivamente electoral y parlamentario, y que tras
pugnas intestinas, va dejando adentro unos pocos sectores que se disputan la torta
burocrática alejando de su seno a múltiples sectores que inicialmente hicieron parte
del proceso. Hoy se escuchan voces que buscan convertir al Movimiento Marcha
Patriótica en Partido con riesgo de repetir la historia, y a la postre las mas de
dos mil organizaciones que ahora lo componen, las veríamos emigrar hacia otros
procesos dejando un esqueleto partidario, flojo y sin la fuerza actual. En esta
medida seria un error conducir el proceso de gestación del MNC hacia partido
político con miras a ser un feudo electoral. Mejor es comprender las complejidades,
singularidades, características y dinámicas de lo que es un Movimiento Social y ver
los roles que hoy juegan en el mundo, en el marco de la resistencia contra el
capital financiero y la globalización económica en América Latina, Africa y Asia.

En la practica, venimos cometiendo varios errores como el “aparatismo”, ya que
muchas veces nos esmeramos mas en agitar la sigla y darle rimbumbancia al organismo,
que en construir desde los patios con la gente, que en darle continuidad y dinamismo
a las acciones. Otro error es el de creer que el MNC es un “apéndice” de los
colectivos y que aquel debe seguir las “orientaciones” nuestras o cumplir ordenes.
Durante las jornadas la gente nos confía la conducción pero luego no se somete a
nuestra verticalidad y a nuestros constreñimientos.

En cuanto a los elementos constitutivos del Movimiento: presos, familiares y ong’s,
no hemos sido capaces de articular a nuestros familiares y amigos en procesos
organizativos de larga duración, y quienes han logrado crear algún tipo de espacio
(como Cárceles al Desnudo) se ven limitados por los resquemores y celos de quienes
lo impulsan o de quienes no se suman, porque unos y otros no nos movemos desde el
principio unitario sino por otros valores que nos impiden confluir y sumar fuerzas.
Cuando los presos sociales crean espontáneamente algunos procesos de coordinación
entre sus esposas y familiares, aunque muchas veces se nos acercan y nos entregan
las riendas de lo que construyen, los presos políticos hemos reventado esos procesos
en lugar de potenciarlos y desarrollarlos. Y las ong’s reiteradamente recaen en
pugnas internas, en confrontaciones y en rupturas que impiden agenciar también entre
ellas procesos unitarios; baste recordar cuanto tiempo y esfuerzo tomo convocar el
encuentro nacional Larga Vida a las Mariposas y la Coordinadora que de allí nació, y
el breve tiempo que se requirió para que se nos reventara. De hecho, reconstruir ese
espacio ha sido complicado.

Todo lo anterior nos ha impedido articular nuestro Movimiento con el conjunto del
movimiento social colombiano, que por cierto cada día pone mas presos políticos por
cuenta de la represión, la criminalizacion y judiacializacion de la protesta social.

PROPUESTAS Y DERROTEROS:
A la luz de estas reflexiones y como consecuencia proponemos para la discusión los
siguientes derroteros, con el animo de plantear alternativas de solución a las
problemáticas enumeradas.

1) Teorizar e Historiar: seguir al garete de los acontecimientos sin racionalizar,
comprender y analizar metódicamente las realidades y los fenómenos, nos deja en el
camino de la improvisación y seguir dando palos de ciego. Por ello también es
indispensable escribir la historia de los procesos de lucha en cada cárcel y del
proceso en general, para acumular conocimientos, hacer critica y socializar la
experiencia.

2) Hacer Escuelas de Formación: capacitar a la gente para desarrollar la lucha en un
escenario concreto exige un direccionamiento puntual, que brinde las herramientas
necesarias y útiles del caso; vale la pena destacar y rescatar experiencias como la
Escuela de Formación Política e Ideológica José Maria Carbonel, que hicieran durante
dos años (2010-2011) en el Colectivo Antonio Nariño del patio 1 de Combita; o la
propuesta que se hizo desde el Colectivo Policarpa Salavarrieta del patio 14 del
ERON Picota, en 2011, de crear una Escuela Nacional de Cuadros con módulos de
educación a distancia, y que no tuvo mayor circulación ni discusión pero que es una
idea interesante. O ahora, la propuesta que circula desde el Colectivo Benkos Biojo
de Valledupar, sobre una Cátedra de Prisioneros Políticos que pretende ser un
espacio institucionalizado de formación y capacitación hacia la paz.

3) Estructurar el MNC: cada nueva jornada en la que se suman mas cárceles demuestra
que el MNC es cada vez mas fuerte, pero es un músculo que no se soporta en un
sistema óseo y al crecer, mas se aplasta por su propio peso. Debemos darle una
estructura que lo sostenga, con representatividad de todos los sectores presentes en
la prisión; a este respecto se vienen haciendo propuestas interesantes como la que
ahora ha empezado a circular desde Eron Picota, que plantea crear Comités de Patio,
Consejos de Prisión y un Congreso Nacional. También vale la pena retomar la
discusión sobre la propuesta hecha desde Combita sobre crear un Red Nacional De
Presos Políticos.

4) Democratizar: Sea cual sea la estructura que le demos a partir de la discusión y
el consenso, debe ser una organización “deliberante”, participativa y democrática,
para lo cual la mejor manera de lograrlo es que se privilegie lo “asambleario” como
forma predominante de acción, discusión y construcción.

5) Horizontalizar y Descentralizar: particularmente los prisioneros de guerra
conciben, por su formación militar y tipo de experiencia, que la verticalidad, la
relación: mando que ordena y tropa que obedece, dirección centralizada y disciplina
irrestricta, son los modelos por excelencia de organización, cuando no el único.
Pero en el trabajo político con las comunidades esas jerarquías no operan con la
misma eficacia. Los movimientos sociales son mas complejos y exigen practicas mas
versátiles. De allí que la horizontalidad y la descentralización sean mas idóneas
para la construcción de procesos como lo demuestran experiencias en el continente
(movimiento bolivariano) y en el mundo (movimiento Indignados).

6) Reticular y Confederar: en consonancia con lo anterior, la reticulacion es un
tipo de estructura y de organización.

Afín con la horizontalidad y descentralización. Pero ademas, es importante reconocer
que por mas que se discuta y apruebe una forma de organización, sea cual sea, y por
mas que recoja a la gente, no todo el mundo se sumara a ella y habrán otras
organizaciones y estructuras y procesos con los cuales hallar formas de dialogo y de
coordinación, de modo que debemos estar abiertos a la Confederación como forma de
vencer obstáculos y seguir confluyendo.

7) Diversificar y estimular la autonomía de sus expresiones y componentes
organizativos, promoviendo la creatividad en la acción.

Este análisis, es una incitación al debate y a la construcción colectiva, no
pretende ser verdad revelada ni absoluta, solo es una de las posibles lecturas y
plantea posibles soluciones y propuestas, que dejamos sobre la mesa al alcance de
todos y todas. Pero siempre desde la convicción y el compromiso con la lucha y la
resistencia anti carcelaria.

Abrazos fraternales a todas y todos.

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